Coger libros de estanterías, colocar archivos en un armario, cambiar una bombilla del techo, realizar pequeñas reparaciones… Éstas son sencillas labores que los trabajadores realizan de forma habitual en sus puestos de trabajo y para las que necesitan utilizar una escalera de mano. A pesar de que pudiera parecer que esas pequeñas labores no conllevan riesgos importantes para la seguridad de sus trabajadores, es importante que su empresa les indique unas pautas de actuación que deben seguir al utilizarlas, entre las que se encuentran:
- Elegir la escalera adecuada: la escalera de mano tiene que tener la longitud necesaria para sobresalir, al menos, un metro del plano de trabajo al que se accede.
- Evitar el deslizamiento: además de asegurarse de que la escalera se ha colocado sobre una superficie estable, resistente e inmóvil, hay que asegurar las patas para evitar su deslizamiento. Por ejemplo, se puede fijar en la parte superior o inferior de los largueros algún dispositivo antideslizante.
- Lo que nunca se debe hacer: cuando se realicen trabajos sobre una escalera de mano, no se deben transportar o manipular cargas que por su peso o dimensiones puedan comprometer la seguridad del trabajador. Tampoco se deben utilizar escaleras de madera pintadas, por la dificultad que supone detectar en ellas posibles defectos.
¡Atención! Su empresa tiene la obligación de revisar periódicamente las escaleras de mano. Si detecta algún fallo, inmovilice la escalera y prohíba su utilización. Desde temas tan sencillos como éste, referidos a la seguridad laboral, hasta otros de gran alcance y profundidad puede encontrar en PractiLetter PREVENCIÓN de RIESGOS LABORALES, una publicación en la que cada mes podrá conocer recomendaciones prácticas para poder cumplir con la normativa y garantizar la seguridad y salud de sus trabajadores. Suscríbase aquí a PractiLetter PREVENCIÓN y perfeccione la política preventiva de su empresa.







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