El actual panorama económico está haciendo que algunas empresas inicien procesos de reestructuración para seguir siendo competitivas, por ejemplo reducciones de plantilla. Estos cambios estructurales inevitablemente conllevan unos riesgos psicosociales para los trabajadores, que además afectan al funcionamiento de su empresa.
Imagínese que su empresa no atraviesa por un buen momento, y que una de las condiciones que le plantean para recibir apoyo financiero es llevar a cabo un proceso de reestructuración en el que tenga que prescindir de 750 trabajadores. Una situación complicada, ¿verdad? Pues precisamente esto fue lo que le pasó al banco holandés ING, que en plena crisis económica tuvo que emprender una reducción de plantilla para poder recibir ayuda financiera del Estado.
El grupo ING contó desde el primer momento con un grupo de trabajo que se encargó de planificar, implantar y controlar el proceso de cambio. Este grupo advirtió a la dirección del banco que un proceso de reestructuración conlleva unos riesgos psicosociales que afectan tanto a la salud de los trabajadores directamente afectados por el cambio, como del resto de la plantilla, los “supervivientes”, por ejemplo: inseguridad y miedo ante la situación laboral, desinterés y pérdida de motivación, estrés, depresión, ansiedad, e incluso en casos extremos, los empleados pueden recurrir al alcohol y a otras drogas para sobrellevar la situación.
Este grupo de trabajo también advirtió que los efectos nocivos sobre la salud de los empleados podían perjudicar a la productividad y al funcionamiento de la empresa, al provocar, entre otras situaciones:
- Aumento de las tasas de absentismo y presentismo (cuando el trabajador está presente en su puesto pero ausente en sus funciones).
- Incremento de los niveles de siniestralidad laboral.
- Empeoramiento del clima laboral.
- Incremento de los casos de incapacidad temporal.
ING decidió afrontar la situación a través de un plan social que contemplaba varias medidas de prevención. Una de las más importantes era la creación de un departamento de movilidad laboral, que se encargó de implantar un plan de recolocación dirigido a los empleados afectados por el cambio. Gracias a esta medida, el 85% de los trabajadores despedidos consiguió un nuevo empleo y además en poco tiempo.
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