Los empleados que trabajan en turno de noche pueden sufrir problemas de salud que van más allá de alteraciones en la alimentación y en los ciclos del sueño. Una reciente investigación, llevada a cabo por el Instituto Karolinska de Estocolmo, ha desvelado que los empleados que han trabajado de noche al menos durante tres años seguidos, antes de cumplir los 20 años, tienen un mayor riesgo de desarrollar esclerosis múltiple. Esto es así porque cuando se trabaja de noche se interrumpen los ritmos cardíacos y los patrones de sueño, lo que perturba la secreción de melatonina (hormona que induce y controla el sueño), lo que favorece la aparición de enfermedades. Esta investigación también alerta que el trabajo nocturno podría incrementar la probabilidad de padecer enfermedades cardiovasculares, desórdenes de tiroides e incluso cáncer.







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